MARCO TEÓRICO

MARCO TEÓRICO DE LA PROPUESTA DESARROLLADA PARA LA CATEDRA DE ARTES COMBINADAS Y PROCEDIMIENTOS TRANSDISCIPLINARES - FBA - UNLP


El siglo XXI inaugura reflexiones sobre la actividad del arte y su función social. Bajo el imperativo de evolucionar se dan por clausuradas discusiones modernas. Fin para la lógica antitética de la Institución-Arte, la herencia Duchampniana que suponía que para ser arte hay que negar serlo, y para entrar en la institución-arte hay que ponerla en cuestión.
Hoy la vigencia de conceptos identitarios como la definición de “artista” y “obra de arte”; ideas de autorías y originalidad; la finalidad del arte como modo de representación están en el centro de la discusión. Todas quedan desbordadas por la lógica de la circulación de las ideas en las sociedades contemporáneas. Se redefine la figura del artista como productor o hacedor, como genuino partícipe en los intercambios sociales de producción intelectual. Las prácticas artísticas actuales son entendidas como trabajos, producciones significantes, afectivas y culturales. La producción inmaterial y la circulación del sentido, de la información, se están convirtiendo en las modalidades de intercambio más importantes en las sociedades emergentes. En las sociedades del siglo XXI, que pueden ser definidas como sociedades del trabajo inmaterial, el arte no se expone sino que se produce y difunde.

Sin embargo, se pueden rastrear los orígenes de los géneros contemporáneos en los diálogos y entrecruzamientos iniciados por las Vanguardias artísticas en la modernidad, que desdibujaron los límites de las disciplinas tradicionales y, durante el transcurso del siglo XX fueron extendiendo el campo de actividad de las Artes Plásticas hacia otros lenguajes: el diseño, los medios de comunicación, la publicidad, la arquitectura, el cine, el teatro, la literatura, la danza y la música, entre otras. Con la modernidad los límites entre los distintos géneros del arte confluyen entre sí o, para ser más exactos, sus líneas de demarcación se diluyen.
Es un momento de profundo pluralismo y tolerancia en el arte. Las producciones artísticas de la contemporaneidad parecen confirmar la idea de que “todo es posible”. Luego de lo que se llegó a considerar como “el fin del arte” a fines de los años ‘60, no existe una narrativa maestra que dirija el rumbo de las producciones, los relatos legitimadores llegaron a su fin. El “todo es posible” significa que no hay un arte más verdadero que otro y que el arte no debe ser de una sola manera: todo arte es igual e indiferentemente arte.
Este pluralismo en el “arte post histórico” se manifiesta en la convivencia de elaboraciones tradicionales con propuestas innovadoras; irrumpen así, nuevas formas y narrativas no lineales, dinámicas y evolutivas de la acción y la representación; realizaciones como la imagen audiovisual, las intervenciones urbanas, los espectáculos multimediales que desde su concepción exigieron reformular los circuitos de circulación convencionales. Es así como se incorporan y validan nuevos ámbitos donde frecuentar las producciones visuales; de recepción y consumo; como lo son los espacios públicos, los medios masivos y las nuevas tecnologías de la comunicación. Muchas de las prácticas artísticas contemporáneas no apuntan a la creación de objetos sino a generar contextos y procesos transdisciplinares que exploran la relación entre el hacer artístico y su impacto sociocultural. Este proceso produce también una transformación de la figura del artista, que se convierte en un investigador dedicado a producir sentido, discurso crítico y contextos de significado y experiencia.
En la actualidad se percibe la realidad como una compleja red de relaciones que, propiciada por los avances tecnológicos, se encuentra en constante cambio. Frente a ello se plantean nuevos modos de exploración y de construcción de sentido desde los distintos campos del conocimiento. Proponer una mirada transdisciplinar, entendida como un modo de interpretación, exploración y participación en la compleja trama de relaciones que articula la cultura contemporánea conlleva, entre otras cosas, a desplazar la mirada y observar el arte desde fuera de sus contornos convencionales.
La investigación transdisciplinar se ubica precisamente en las fronteras de las disciplinas, se propone como un complemento de la investigación disciplinar y como un intento de desenredar las formas en las que se hilvana la producción del conocimiento con el tejido social. Su objetivo es la comprensión del mundo actual, para lo cual uno de los imperativos es la unidad del conocimiento global. Dentro del campo de las artes visuales esta exploración entre disciplinas da como resultado la hibridación de los procedimientos y el devenir en los fundamentos de los nuevos géneros de las prácticas artísticas.
Entonces, esta propuesta se enmarca en la concepción del arte como campo especifico del conocimiento, que produce sentido y comunica en un contexto cultural determinado a través de diversos lenguajes simbólicos. Es por ello que el arte, como discurso polisémico, admite interpretaciones diferenciadas y divergentes de la realidad, tanto en el momento de su producción como en el de su recepción. El productor interpreta en tanto selecciona recursos técnicos y procedimientos compositivos, organiza esos materiales con una intencionalidad discursiva, comprometiendo el carácter metafórico y de ocultamiento, que obliga al sujeto que recepciona a adoptar un rol activo en la comprensión y asignación de sentido.
Siendo el arte un saber práxico sería imposible considerar la reflexión y la crítica conceptual escindida de la producción artística. Consecuentemente, resulta indispensable pensar un espacio curricular enfocado en la reflexión y la práctica entendida como relación dialéctica, donde las producciones simbólicas visuales no se manifiesten a partir de técnicas aisladas sino como procedimientos heterogéneos que reúnen el aporte de diferentes disciplinas. Lugar que permita explorar nuevas conexiones entre distintos imaginarios y lenguajes, y compartir procesos de creación y reflexión. Sin embargo, no basta con rastrear, extrapolar e incorporar elementos de campos ajenos, se trata, principalmente, de generar interferencias productivas entre creadores de diferentes campos. Todo ello demanda un espacio de mediación, de interacción y circulación de experiencias y conocimientos.
En virtud de lo expuesto, - las particularidades de las prácticas transgenéricas: discursos integrados, procedimientos y lenguajes característicos del arte contemporáneo y a las concepciones actuales respecto de la producción visual- , se requiere resignificar los espacios formativos incluyendo modos de producción que complementen las visiones disciplinares antes abordadas en los talleres tradicionales.












BIBLIOGRAFIA GENERAL:

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